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CERCHA
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Pronóstico imposible Los pronósticos no siempre se cumplen, aunque se apoyen en la experiencia y en la lógica. Así ha ocurrido con la augurada 'crisis' en la edificación durante 2002, que se ha quedado en una simple, aunque en algunas zonas notable, desaceleración. Ni la supuesta saturación de la demanda ni los disparatados precios de la vivienda, que algunos analistas creían imposibles de superar, han conseguido acabar con la fortaleza del sector residencial, beneficiado por la negativa evolución de las bolsas, la paridad del euro frente al dólar y los bajos tipos de interés. La pregunta es ahora ¿por cuánto tiempo? Los últimos datos recogidos por los Colegios Oficiales de Aparejadores y Arquitectos Técnicos ponen de relieve un descenso, todavía muy comedido, en el número de visados. El consumo de cemento -clave también para vaticinar el ritmo del sector de la construcción- se incrementó un 5,3% durante los nueve primeros meses de 2002, pero, además, entre septiembre del 2001 y el mismo mes de este año, se alcanzó un nuevo máximo histórico en la industria cementera española. La demanda, dicen algunos, comienza a detectar síntomas de agotamiento. Sin embargo, en agosto de este año los créditos hipotecarios crecieron el 20% sobre el mismo mes de 2001 y, de momento, la vivienda continúa siendo el refugio favorito del inversor, en busca de una opción más segura que la maltratada renta variable. Tal como está el mercado, tal como está la economía, pronosticar algo más que una reducción del abultadísimo e inusual crecimiento registrado durante los últimos años resulta más que arriesgado. Y si la edificación siguiera alta en su actividad, resulta previsible pensar que el sector de la construcción va a mantener su tirón, debido sobre todo al comportamiento de la obra civil, respaldada por el Plan de Infraestructuras de Fomento y el Plan Hidrológico Nacional, que depende de Medio Ambiente. En resumen, 2003 podría ser todavía un buen año para el llamado motor de la economía. Que no nos falle el pronóstico. |